Muchos años creí que haber sufrido violencia sexual era algo que pertenecía a un pasado muy remoto y que, a fuerza de hacerlo ver tan lejano, no había forma de que afectara mi presente. Sólo hasta ahora he hecho conciencia de todo el daño que me causó.

No recuerdo el acto en sí, ¡y qué bueno! Hace un tiempo me explicaron que los niños que sufren violencia sexual en repetidas ocasiones durante un largo lapso de tiempo, desarrollan una habilidad llamada “desdoblamiento”, que consiste en salirte de tu propio cuerpo para no estar, para no sentir lo que te está doliendo. Todo parece indicar que eso es justo lo que me pasaba y me sigue ocurriendo ocasionalmente.

Sé que tenía cinco años, que fueron muchas veces, que fue un hermano de mi papá, que se lo dije a mi abuela y me llamó loca, y me desterró para siempre de sus afectos. Sé muchas cosas y otras no las sé, pero las siento.

Hoy por ejemplo he descubierto que ahí está la raíz del mal, pues por más que traté con todas mis fuerzas de que mi cabeza expulsara esos recuerdos y mi corazón no se resintiera, resulta que ese abuso fue marcando muchos de los pasos que he dado en mi vida.

A causa de un violador aprendí a no sentir, a no quejarme, a tolerar y tolerar y tolerar hasta perder mi dignidad y mi esencia. A causa de la familia que protegió al violador y me tachó de loca, hoy sigo dudando de mis percepciones y me quedo mucho más del tiempo necesario con hombres  que me lastiman, y lloro de repente sin saber por qué pero con la certeza de que ése es un llanto muy antiguo.

Porque cuando te pasa algo como lo que me pasó, una parte muy grande de ti se muere para siempre, y ya nada ni nadie puede revivirla; entonces tienes que ir por ahí levantando poco a poco todas las piezas de ese corazoncito inocente y frágil que se fue quebrando cada vez que tu cuerpo fue lastimado.

Hay días en que creo que tal vez me morí desde el momento en que ocurrió y todo lo que siguió fue sólo resiliencia. Sin embargo sigo aquí, con todos los miedos y las ilusiones que puede tener una niñita de cinco años, mezclados en una mujer de treinta y tantos.

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6 comentarios en “Desdoblamiento y resiliencia

  1. Qué impresión eso del desdoblamiento. No estar en uno mismo como mecanismo de supervivencia. Qué valiente eres al compartirnos esto, Mosqui. Te abrazo muchísimo.

    1. Muchas gracias Genrus, es difícil esto de aceptar que somos el resultado de tantos actos a nuestro alrededor, y sin embargo aquí estamos. Gracias sobre todo por ese abrazo que siento poderoso y reacomodador de todo lo bueno. Te quiero montones.

  2. Te quiero, tal vez no es necesario que lo escribas pero quiero dejarlo aquí para que nunca olvides que a donde lleves tus heridas, también llevas contigo el amor, la admiración y el respeto de las personas que te amamos.

    1. Muchas gracias Shivis, creo que decir esas cosas sí es necesario, sobre todo leerlas y escucharlas. Te abrazo muy fuerte y a la vez, deseo que sepas que en mi corazón también te llevo. 🙂

  3. Somos lo que hacemos con nuestra herida primordial y tú has hecho una bella obra. Recuerda que todas las heridas cicatrizan si las dejamos cicatrizar. La vida nos compensa por cualquier dolor, tus palabras resuenan aquí adentro y me han recordado mis propios desdoblamientos. Gracias por compartir, por mostrar tus entrañas. Por estar viva.

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